Capitulo 37: Corte. (Narra Patrick)

Sentí como Ali bajaba a mi lado pero no cese la velocidad a pesar de que me decía que la esperara. Tenía un mal presentimiento, y corrí hacia la entrada en cuanto baje las escaleras. El ascensor me daba nauseas y era muy lento, en cambio corriendo las escaleras llegaba más rápido.
Escuché la sirena de una ambulancia y vi un auto estampado contra un palo a una cuadra de donde yo me encontraba. Llegué en cuanto pude al lado de donde había ocurrido el accidente y en cuanto reconocí el auto, mi cuerpo se paralizo.
Era o Nataly, o Flaminia, o Michele o… Lindsay. No quería ni pensarlo.
Noté como de la ambulancia bajaban algunos médicos con un respirador y una camilla y sacaban al cuerpo del auto. Desafortunadamente era Lindsay. Mi cuerpo todavía estaba paralizado y lo único que pude notar fue el brazo de Ali que me atrapaba contra ella.
Me solté de su brazo y corrí a su camioneta.
- Yo la acompaño –logre articular sonido- Es mi mejor amiga.
- No Patrick, deja. Yo voy. –me discutió Ali- O te acompaño.
- Solo puede ir un acompañante –dijo uno de los médicos-
No iba a dejar que Ali fuera solamente para que yo no lo haga. Además, era mi mejor amiga. La quería como algo más que eso y no dejaría que nada le pase.
- Yo voy –dije con tono autoritario y me subí a la camioneta al lado de la camilla que acababan de depositar los médicos-
- No lo hagas Patrick! –hice caso omiso a lo que dijo Ali- Patrick, vas tu y nuestra relación se corta aquí.
- No tienes corazón Ali! –dije intentando no gritar- Es mi amiga, esta dañada y solamente te importan tus celos y que yo no vaya porque te pones celosa. Esta mal ella!
- No me importa Patrick. Yo se que tu la quieres mas que a mi y no quiero eso. O te vas con ella y me pierdes o te quedas aquí y dejas que llame a sus amigas y la acompañen.
- Eres una caprichosa, te das cuenta! –dije. Necesitaba descargarme- Ella esta mal y solo te importan los celos? Si eres así, no quiero estar contigo –cerré la puerta de la ambulancia-
- Bien, adiós para siempre –escuché que dijo. Aunque sea no tenia que matarme pensando en como cortarle-
La camioneta arrancó dejando atrás a mi ya ex – novia y el departamento donde iba a vivir con ella. Ahora lo único que importaba era Lindsay, mi amiga que estaba mal.
Decidí agarrar mi móvil que por suerte siempre llevaba conmigo y telefoneé a Michelle.
- Alo –dijo al teléfono-
- Michelle es importante –susurré-
- Patrick? Que ocurre?
- Escuche un ruido estruendoso cuando estaba en el departamento y bajé. Lindsay ha tenido un accidente y el auto se destrozó contra un palo.
- Como esta ella, esta bien? –gritó desesperada-
- Que sucede? –escuche las voces de fondo de Flami y Nataly-
- Linds tuvo un accidente- les explicó-
- Estoy en la ambulancia, la están llevando al hospital de Chicago, esta inconsciente.
- Ya vamos para allí. No debí dejarla ir sola!
- No es tu culpa. Nadie la tiene –la tranquilice- Nos vemos allí.
- Gracias por avisar. Adiós –cortó-
Al verla en la camilla, inconsciente y con los ojos cerrados sentí hacia ella una gran debilidad y de mis ojos empezaron a caer varias lagrimas.
- Te mejoraras pronto Linds. Lo harás. Eres fuerte –susurré sosteniendo su mano con la mía-
El viaje fue algo largo. Mi mente no daba más de pensar, cosa que no quería hacer. Confiaba en que estaría bien, y más que nada lo deseaba. Podíamos hacer muchas cosas juntos si ella se mejoraba, hasta era capaz de decirle si querría ser mi novia.
Ella era mucho en mi vida, y una parte de mi no funcionaba si no estaba. Debía ponerse bien.
Llegamos al hospital y los médicos sacaron la camilla con cuidado y los seguí hasta la sala donde la dejaron.
- Lo siento, debe esperar afuera –me dijeron-
- Por fav..
- No, enserio. Debe esperar –cerraron la puerta-
Oí como conectaban un montón de máquinas, el respirador y el aparato que regulaba los latidos del corazón.
Minutos más tarde llegaron Michelle, Nataly y Flaminia llorando. Abracé a Nataly que fue la primera en entrar.
- Estará bien –me dijo-
- Eso espero. –susurre-
- Que fue bien lo que ocurrió? –pregunto Flaminia secándose un par de lagrimas que le resbalaban por la mejilla-
- Estaba hablando con Ali, cuando escuche un fuerte ruido. Bajé haber que había ocurrido y vi tu auto chocado contra un árbol –señale a Michelle-. Me acerqué y noté como los médicos estaban sacando el cuerpo, y era Linds entonces decidí acompañarla. Ya que estaba me separe de Ali.
- Se separaron? –preguntó Michelle- Como?
- Me dijo que si venia con Lindsay no iba a verla más. Y Linds es mi mejor amiga y no la pensaba dejar por un capricho así.
- Bien hecho, Ali se lo merece –dijo Nataly riendo-
Nos sentamos en las sillas de la sala de espera. Mis ojos se estaban cerrando, pero mi cerebro trabajaba tan rápido que no me podía concentrar en dormirme.
Michelle y Flaminia habían logrado conciliar el sueño y tenían la cabeza apoyada contra la pared. Todavía tenían en los ojos marcas rojas de haber llorado. Nataly se acercó a mi y me tomó de la mano.
- Es fuerte la niña –susurró-
- Lo es. La ayudaremos a salir de esta –intente esbozar una sonrisa pero me fue imposible-
- Tranquilo…
- Desearía estarlo –bufé- Hasta que no se despierte no lo estaré-
No hice mas que pensar y pensar, pero eso no me hacia nada bien. Por suerte logre dormirme unos minutos pero justo en ese momento llegó el médico y me levante cuanto antes.
- Ustedes son los familiares de Lindsay? –preguntó-
- Amigos –dije-
- Ok. Ella esta evolucionando. Le hemos dado varios antibióticos y esta con suero. Se mejorará. Sufrió un fuerte golpe en la cabeza, pero suponemos que no es nada muy malo. Estará aquí hasta que despierte y ver como va evolucionando de a poco –sonrió-
Suspiré aliviado. No era algo tan grave, y habría podido ser peor. Pronto volveríamos a hablarnos.
En ese momento Michelle y Flaminia se despertaron y el doctor repitió lo que había dicho. Vi en sus ojos un alivio tan grande como sentía yo.
- Alguien quiere entrar? Ya pueden visitarla de a uno.
- Ve tu –sonrió Michelle-
Asentí con la cabeza, y abrí la puerta de la sala donde se encontraba Lindsay. Me ponía muy mal verla tan indefensa pero por suerte sabía que mejoraría pronto y ya estaba mejor. Estaba toda tapada con mantas blancas, en una camilla en medio de la sala.
Me senté en una silla al lado de ella y entrelace mis dedos con los de ella.
Puse mi otra mano sobre su pecho, y noté que su corazón latía fuertemente como siempre. De pronto, note como sus ojos se abrían de a poco hasta fijarse en los míos.

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