Cap 40: La alfombra roja.

Los meses pasaron muy rápido. Ya habíamos hecho sesiones de fotos con Jeniffer y Flami para la película. Había cosas de todo tipo. Fotos, pósters, carteles, la fecha del estreno, inundaban todas las calles que recorría, incluso también la televisión.
Con respecto a Patrick, todo iba más que bien. Lo único que me daba algo de culpa era ver la mirada de Ali, o mejor dicho, no verla, ya que giraba la cabeza cada vez que nos acercábamos juntos. De todas maneras, mi relación no iba a ser amargada por ella, así que nos limitábamos a no provocarla demasiado, tratando de dejar los besos y los abrazos para después.
Ya le había contado a mis padres sobre nuestra relación. Habían viajado una semana a Chicago, prácticamente estaban insoportables cuando les comuniqué que estaba de novia. Se ocuparon de saber todo sobre Patrick, si era una buena persona, si “era digno de mí”. Algo que me hizo reír, ya que la afortunada era, sin duda, yo. Lo miraban bastante mal, cosa que me molestaba. Pero el pequeño discurso que él les dedicó sobre mí, los dejó embobados, pero puedo asegurar que más lo estaba yo.
-Creo que jamás he sido tan feliz en mi vida. Desde siempre sentí un amor secreto hacia Lindsay, uno que ni yo mismo me permitía aceptar, ya que en un principio era mi amiga. Una gran amiga. Pero todo fue creciendo, sin que yo pudiera evitarlo. Soy el hombre más afortunado de la Tierra, ella me proporciona el color que mi vida necesitaba, que siempre va a necesitar. Sin ella no soy nada ni nadie. Me siento un Pirata, porque le he robado al planeta y a todos los otros hombres muchísimo mejores que yo, al tesoro más increíble del universo. Pero si para conservarlo tengo que cursar los siete mares siendo perseguido por el mundo, así como Jack Sparrow, estoy dispuesto a aceptar tal reto. ¡Arréstenme! Porque no me arrepiento. Lindsay es mi tesoro, uno que vale el quíntuple de lo que yo puedo ofrecerle, y sin embargo ella se conforma con esto –abrió los brazos, como enseñándose a sí mismo-. Tengo muy claro que no estoy a su altura, señores, pero quiero pedirles que me permitan estar a su lado para siempre, otorgándole todo lo que se me permita, cuidándola como si fuera la otra parte de mí. ¡Qué digo! Ya es mi otra parte, sin la cual no puedo vivir.
Al menos no fui la única que lloré en ese momento, mamá podía hacer competencia con el Río Nilo gracias a lágrimas que estaba derramando.
Mis amigas de Londres me mandaban correos electrónicos casi todos los días, preguntándome como iba todo, y hablando sobre la película.
Ya la habíamos terminado de filmar y en unos días seria el estreno. ¡Iríamos a la alfombra roja!
Estaba muy emocionada, ese era el lugar donde muchísimos famosos importantes pasaban y firmaban sus autógrafos, y yo estaría allí.
Además, de vez en cuando, iba caminando por la calle, y se me acercaban algunas personas a pedirme autógrafos. Si así era cuando la película no se había estrenado, ¿cómo sería cuando todos la vieran? Temía que no les gustara tanto como esperaban, que los decepcionara.
Una vez, vieron a mi sonrisa flaquear un poco, y me preguntaron qué me sucedía.
-¿Y si no es tan buena como esperan? –contesté yo, con otra pregunta.
-Mira hacia delante, siempre ten mayores expectativas. Si te convences de que todo estará bien, así será. El Mundo entero se encuentra en la palma de tu mano, únicamente tienes que tener claro tus deseos –me respondió una vez una niña de diez años.
¡Me sentí tan estúpida frente a su sabiduría! Jamás me hinché tanto de orgullo como aquella vez.
Todo estaba estable y en su lugar, sin problema alguno.
Patrick y yo habíamos comprado una casa a pocas cuadras de la de mis amigas y él había conseguido empleo, por lo que ambos estábamos ocupados.
El día del estreno llego enseguida. Habíamos hablado por meses con Michelle, Nataly y Flaminia de eso y... ¡El momento estaba encima nuestro!
Luego de ir a la alfombra roja iríamos con todo el elenco a cenar a un restaurant.
Esa tarde fui de compras por algo que ponerme en la noche junto a Patrick.
Él no iría ni a la alfombra roja, porque había reglas firmes. “Solo debemos estar allí los del elenco” recordé, haciendo una mueca.
Pero al menos si a la cena, ya que los que estaban de novios habian convencido a Michelle, y yo fui una de esas personas.
Me compre un vestido hasta las rodillas color celeste con volumen y volados, con unos tacos y una cartera plateados.
Una hora antes de partir, me había maquillado en tonos celestes y me había recogido el pelo de a capas, dejando caer algunos mechones.
Michelle, Flaminia y Nataly pasaron por mí ni bien termine de arreglarme. Me despedí de mi novio y fui con ellas.
Michelle se había puesto un vestido largo y con caída, color blanco, haciendo juego con un collar, sandalias y unos aros. Flaminia se había recogido el pelo en una cola con el flequillo al costado y se había puesto un vestido color violeta con piedras pegadas en la cintura y unos tacos del mismo color. Por último, Nataly se había puesto un vestido también largo, amarillo, con volados que acompañaban su figura, tacos y joyas haciendo juego.
Las tres, además, estaban maquilladas en tonos similares al de sus vestidos.Me subí al auto y partimos. Era un viaje algo largo, pero matamos el tiempo escuchando música y conversando de lo nerviosas que estábamos. La voz me temblaba de felicidad.
Ya habíamos visto el terminado de la película y realmente había quedado muy bien. Nos reímos mucho al verla, ya que empezamos a recordar las partes cómicas en las que nos confundíamos durante los ensayos y las grabaciones. Según Michelle, había quedado muy parecido a lo que se había imaginado de su libro, y además le habían sacado muy pocas partes y no tan importantes, para que la película no quedara sumamente larga y aburrida.
Cuando quise darme cuenta, habíamos llegado. Inspiré y espiré profundamente un par de veces, antes de abrir la puerta.
Aseguré mi pie derecho en el piso, temiendo que los tacos me traicionaran. Por las dudas, me apoyé con ambas manos sobre el auto, sonriendo de nervios al oír los gritos de la gente.
“Todo estará bien” me dije a mí misma.

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