Ya tenía todo listo para irme, y casi era la hora. Me vestí, me cepille el pelo y los dientes, e intente tardar la máxima cantidad de tiempo posible.
Cuando se hizo la hora baje, entregue las llaves de la habitación del hotel y me tome un taxi llegar al aeropuerto.
Fui mirando calle por calle, vidriera por vidriera, casa por casa, parque por parque toda la ciudad. Era muy hermosa y la quería tener guardada en mi miente.
El avión ya estaba aparcado en el aeroparque y en cualquier momento me llamarían para subir. Pasaron unos segundos, y lo hicieron. Mi nombre se escuchó por el altoparlante, y me acerqué al avión, justo cuando mi móvil sonó. Me llene de esperanzas.
- Hola Lins – era mi madre –
- Hola mama – bufé –
- No te alegras de escucharme?
- Si, lo que pasa es que esperaba otro llamado. No importa, que ocurre?
- Quería saber donde estabas.
- En Chicago, en el aeropuerto. Estoy por partir hacia Los Ángeles nuevamente.
- Ok, luego te llamo.
- Adiós mama.
Subí al avión, y me senté en el asiento. No sabia porque, pero estaba tan cansada que estaba a punto de quedarme dormida y el avión todavía no arrancaba.
Otra vez tenia que ir a Los Ángeles, pero esta vez para quedarme sola… Buscar trabajo, sin Nataly ni Flami apoyándome. Ya empezaba a valerme por mi sola y debería volver al trabajo de hacia una semana, repartiendo curriculums.
Sería feo estar sola en el departamento, que siempre había estado cargado con las risas de las tres, siempre nuestra amistad concentrada en el. Seria aburrido mejor dicho, sin las chicas, y en una ciudad que si bien ya era mi hogar, no estaban ni mis amigas ni mi familia.
- Buscare amigas allí cuanto antes – pensé para mi misma –
Ya habían puesto una película en el avión, y una chica se sentó a mi lado. La película era una que había visto ya hacia mucho tiempo, Titanic. Que película! Me puse a recordar la historia, y todo lo que había llorado con ella, sumado a que luego se me había antojado leer el libro, por lo tanto me lo compre, y llore otro tanto mas. Era una historia fascinante, pero también súper triste y una de las pocas películas basadas en la realidad que me gustaban. Siempre en una de miedo o de terror, decís que es mentira y no va a pasar ni paso y te calmas o te sentís mejor. Pero esa historia era sumamente triste, y encima sabia que había pasado y a la pobre gente le había pasado todo eso.
Pero hacia tanto que no la veía, que decidí dejar de pensar en todo eso y en que estaría sola y me compenetré en la película.
Mientras miraba, no preste mucha atención pero logre escuchar que el avión todavía no arrancaba por que tenia una pequeña falla técnica, y que tardaría aproximadamente media hora. Por suerte, la película era larga y podría esperar mirándola si antes no me quedaba dormida. Y así fue, me quede dormida y no pude ver la película.
Por lo poco que oí ya que no tenia un sueño profundo, y estaba entre-dormida ya habían arreglado la falla y en poco tiempo emprendería vuelo.
Me desperté, y medio dormida todavía me dedique a continuar mirando la película. Pero oí que se atrasaría unas horas mas, por que estaba nevando! Todo tenia que pasar? Esta ciudad parecía que tenia un imán, ya que no nos podíamos ir mas.
Y pasaron varios segundos, minutos, ya no sabia cuanto tiempo era, porque esta vez si toda mi cabeza estaba metida en la película, y como siempre yo estaba llorando y llorando desenfrenadamente. Por que debía ser tan sensible?
Por fin luego de un rato mas había terminado la nieve, los problemas técnicos y estábamos por aterrizar. Igualmente yo estaba inmersa en mis pensamientos, y en la pantalla del televisor. Escuche un zumbido, pero casi nada audible, y mi compañera de asiento me hablo.
- Hola.. Emm, te esta sonando el móvil.
- Oh, si gracias – le dije mientras atendía –
Note un leve movimiento, que habían cerrado las puertas del avión y estábamos por ascender.
- Hola – dije al teléfono –
- Hola, usted es Lindsay verdad?
- Si.
- Ha quedado para el papel de Elizabeth, en la película Never Think – dijo un hombre en el teléfono –
Me quede inmóvil. Creía que no me llamarían, no podía ser posible. Era un sueño cumplido, la protagonista de una película! Y ya estábamos por elevarnos, no sabia que hacer.
- Muchas gracias! Me puede llamar en unos minutos? – dije casi rogando –
- Si, lo haré.
- Adiós. Gracias – repetí –
Ya no sabia como bajarme de ese avión, la puerta estaba cerrada. Busque a la azafata, y no la encontraba. Me pare del asiento y empecé a correr por los pasillos. En ese momento apareció la azafata que me dijo.
- Señorita vuelva a su asiento! No puede andar corriendo por los pasillos.
- Disculpe, debo bajarme, necesito bajarme.
- La puerta esta cerrada, no hay vuelta atrás.
Como que no había vuelta atrás? Había conseguido el papel y este maldito avión no me dejaría cumplir mi sueño? Algo debería hacer.
Capítulo 15: Reflexiones.
Hace 16 años.






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