– Hola Flami – sonreí –
- Hola Lins, mucho gusto – contesto ella-
- ¿Como has estado?
- Bien, por suerte. Naty me ha hablado mucho de ti – exclamo –
- A mi también – sonreímos-
- Bueno chicas, ya se conocerán mejor, ahora vení Flami, te mostramos el departamento - dijo emocionada Nat –
La llevó hacia la habitación principal, le mostró cual seria su cama y donde guardaría su ropa. Flaminia no llegó a decir ni una palabra que Nat ya la estaba llevando a conocer el baño. Yo iba corriendo detrás de ellas, intentado seguirles el paso, pero cuando llegaba a donde estaban ya se estaban moviendo para el otro lado. Decidí ir a sentarme en el living y esperar a que terminen.
Cuando me senté en el sillón que se encontraba justo al lado de un hermoso y gigante ventanal, me puse a ver los detalles del departamento. Sus paredes, todas tenían un hermoso dibujo de rosas de fondo, del mismo color por lo que no era visible a una mirada rápida. Las cortinas de las ventanas combinaban con todos los muebles del lugar. Y cada puerta tenía un pequeño clavo para poder colgar cosas. Era realmente preciosa, y la había podido apreciar más.
Corrí hacia mi maleta y busqué una foto mía, una de Nat, y revisando un poco la de Flami, encontré una de ella. Puse las tres juntas y las colgué en los clavos de la puerta. Había quedado genial!
Escuché como Naty y Flami se acercaban a carcajadas y se tumbaron en el sillón conmigo.
- ¿¡Les gusta!? – dije señalando lo que acababa de hacer –
- ¡Esta hermoso! – sonrieron ellas al unísono –
- Y, ¿Cómo fue el viaje? – preguntó Naty un poco agitada por las corridas que hizo por toda la casa.
- Fue muy largo - comentó Flaminia - pero valió la pena, como te extrañaba Nat - se abrazaron, luego me miró -
- Y a vos que te quería conocer hace tanto – sonrió - No sabes como hablaba de ti esta chica.
- Es que las quiero mucho a las dos - dijo Nat - Bueno, ¿Qué vamos a comer? - preguntó con un aire de superioridad –
Ni Flami ni yo contestamos
- Bueno si tanto insisten, lo haré yo – agregó mientras nosotras nos reíamos - Nat se levantó a cocinar y con Flami nos quedamos sentadas mirándonos.
- Presiento que seremos buenas amigas - dijo Flami
- Ojala que sea así - sonreí y ella también –
Decidí ir a sacar toda la ropa de mis maletas y guardarla en el ropero. Me paré decidida a ir a la habitación.
- ¿Qué vas hacer?- preguntó Flami
- Voy a guardar mi ropa en el mueble –sonreí - ¿Quieres venir?.
- Si, dale – exclamó -
Nos fuimos caminando hacia la habitación, ella dormía en la cama del lado izquierdo y yo del lado derecho, justo entre nosotras dormía Naty. Cada una tenía un pequeño mueble, pero que estaban todos juntos, por lo que parecía un ropero grande.
- Oh, me olvidaba de las maletas, están en el living. Ya las traigo – dije mientras caminaba hacia donde éstas se encontraban –
- Traigo la mía – me siguió Flami –
Al cabo de unos segundos, ya estábamos en el cuarto, cada una con su maleta en la mano.
Comencé a sacar la ropa mientras la separaba según que era. Por un lado hice una pila de pantalones largos, por otro una pila de remeras, poleras, abrigos, shorts, incluso de ropa interior. Flami hizo exactamente lo mismo que yo. No hablamos de nada, en realidad no sabia de que hablarle y ella se ve que tampoco porque tampoco había articulado palabra. Puse en un pequeño cajón toda mi ropa interior y en los estantes las diferentes pilas de ropa. Flaminia en cambio, puso todo desordenado. La miré un poco extrañada.
- Es que me ubico mas cuando tengo todo desordenado – sonrió - No soy de las mejores organizadas – reímos -
- Bueno es algo que jamás podría hacer, me gusta tener todo ordenado, aunque a veces se me hace una tarea imposible - reímos nuevamente –
Ya se sentía el rico aroma de los spaguettis con salsa.
- Chicas vengan, ya casi esta - gritó Nataly desde la cocina -
Con Flami fuimos casi corriendo a tender la mesa. Ella puso los platos y yo los vasos, ella las bebidas y yo los cubiertos. En un abrir y cerrar de ojos la mesa estaba tendida y nosotras sentadas en ella. Naty sirvió un plato entero para cada una y luego se sentó con nosotras.
Mientras comíamos nadie hablo, no sabia si es porque no teníamos de que hablar, o porque estábamos realmente hambrientas.
Cuando terminamos de comer, Flami levantó todo de la mesa y yo me encargue de lavar todos los platos y cosas que habíamos usado. Naty se fue a la habitación a ordenar la ropa y Flaminia se fue a dar un baño. Lavé con sumo cuidado cada plato, vaso y cubierto que habíamos usado. Ya me había pasado una vez que se me había resbalado un plato de la mano y se había estrellado en el piso, por lo que agarraba con cuidado cada cosa, para que no se me caiga y hacer tremendo lío.
Cuando terminé pase por la habitación donde Nat y Flami hablaban tranquilamente cada una recostada en su cama, busqué una toalla y mi pijama. Necesitaba bañarme, era algo que me relajaba de tal manera, que me sacaba hasta las preocupaciones menores, aunque anteriormente ya me había bañado. Algunos días llegaba a bañarme hasta tres veces por día.
Demoré lo suficiente como para que todos los vidrios y espejos que se encontraban en el baño se empañañaran. Cuando salí lo primero que hice fue ponerme el calentito pijama y después de eso me cepille los dientes y el pelo.
Cuando salí del baño sentí tal frío, que corrí deprisa hacia la habitación. Entre lo más rápido que pude y me metí en la cama. Las chicas comenzaron a reírse por lo que había echo y en menos de un segundo me uní a sus carcajadas. Cuando se nos paso el ataque de risa, me sentía mucho más calentita y con un cansancio que me ganaba.
- Bueno chicas, yo me voy a dormir - dijo Flami -
- Yo también – admití –
Nat no dijo nada.
- ¿Naty?-preguntó Flami
- Debe estar dormida - reímos en lo bajo.
Capítulo 15: Reflexiones.
Hace 16 años.






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